El Desfile de Silleteros cerró la Feria y Medellín ya va bajando el volumen. Compré estas rosas rosadas a un silletero que llevaba cuarenta años subiendo el cerro con el silleta al hombro — cuarenta años de la misma disciplina callada que me enamora de esta ciudad. ¿Tú también te quedas con algo cuando algo bueno se acaba?